Durante mucho tiempo nos han enseñado que el museo es un lugar para mirar en silencio. Pero el arte nunca se concibió para espacios asépticos como a veces imaginamos hoy un espacio expositivo. Las pinturas convivían con sonidos, olores y luces concretas. Se colgaban en iglesias y palacios donde había música, incienso, murmullos y rituales. El arte se experimentaba con el cuerpo entero.
Desde esta idea nace Galería Sonora, la propuesta que estrenamos el viernes 27 de febrero a las 19:30 en el Centro Niemeyer. Una experiencia en la que la pintura, la música y la palabra dialogan en directo.
Durante la actividad, varias obras de la exposición Arte y espiritualidad serán “sonorizadas”: la palabra guía la mirada, la música —interpretada en directo al violonchelo— envuelve el espacio y las pinturas dejan de ser solo imágenes para convertirse en una experiencia sensorial. Obras históricas y contemporáneas conversan entre sí para hablar de temas universales como el dolor, el éxtasis, el milagro o la sanación.
Galería Sonora no es una visita al uso ni una explicación académica. Es una invitación a habitar las pinturas, a escucharlas y a relacionarnos con ellas desde otro lugar, más emocional y más cercano.
Y al día siguiente, el sábado 28, volveremos a la exposición Arte y espiritualidad con Juventud Avilés, en una visita pensada para personas menores de 30 años.
El arte no es solo algo que se mira. Es algo que se vive.








