
Cuando hablamos de mujeres en la historia del arte, muchas veces la conversación se queda en el pasado.
Es que antes lo tenían más difícil.
Es que antes no podían acceder a la formación (aunque ya hemos visto que esto no es cierto).
En que no tenían las mismas oportunidades.
Pero hay algo que cada vez escucho más:
“Bueno, pero esto ya está superado. Hoy en día hay igualdad.”
¿Seguro?
Hoy, las mujeres son más del 70% del alumnado en Bellas Artes.
Es decir, la mayoría de las personas que se están formando como artistas… son mujeres.
Y, sin embargo, cuando miras las exposiciones, los números cambian.
Las exposiciones individuales de mujeres no llegan al 35%.
En ferias como ARCO, cifras similares.
Es decir:
del 30% de alumnado masculino… sale el 65% de profesionales.
Así que no, la desigualdad en el arte no es solo un problema del pasado.
Sigue ocurriendo.
Lo que pasa es que ahora es más difícil de detectar.
Más sutil. Más normalizado.
Y por eso es tan importante hacerse preguntas.
¿Qué artistas estamos viendo?
¿A quién damos espacio?
¿A quién seguimos sin mirar?
Porque el relato no se construye solo en los libros o en los museos.
Se construye cada vez que elegimos qué ver, qué programar, qué contar.
Y ahí, hoy, también tenemos responsabilidad.








