
Hay algo muy bonito en hablar de arte en la radio.
Porque la radio obliga a imaginar.
Cuando cuentas un cuadro en redes sociales o durante una visita, sabes que la imagen está ahí. Pero en la radio no. En la radio solo está la voz. Y, sin embargo, las personas al otro lado consiguen imaginar colores, escenas, personajes o gestos a través de las palabras.
Y eso tiene algo de mágico.
El verano pasado tuvimos la suerte de colaborar tanto con la RPA como con la Cadena SER, llevando la historia del arte a formatos muy distintos… y muy especiales para nosotras.
En la RPA participamos en Asturias se oye, el programa presentado por Arantza Margolles, hablando de pinturas relacionadas con el verano: escenas de playa, jardines, fiestas populares o cuadros capaces de transmitir calor, luz y vacaciones incluso sin verlos.
Y en la Cadena SER vivimos una experiencia muy emocionante formando parte de El primer vuelo, el programa nacional presentado por Pedro Blanco. Allí, cada episodio viajaba hasta una ciudad distinta y nosotras teníamos que escoger una obra de arte capaz de dialogar con ese lugar, de explicarlo o de evocarlo.
Y creo que ahí ocurrió algo importante.
Porque muchas veces pensamos que el arte pertenece a espacios solemnes o especializados. Pero cuando aparece en la radio, entre las noticias, el tráfico o la previsión del tiempo, entiendes que también puede formar parte de la vida cotidiana.
Que un cuadro puede acompañarte mientras conduces.
Que la historia del arte también puede escucharse mientras haces la compra o preparas el café.
Y quizá eso conecta con algo mucho más antiguo.
Antes de escribirse, las historias se contaban.
La cultura fue oral antes que escrita.
Y seguimos necesitando que alguien nos narre el mundo.
Por eso me hace mucha ilusión contaros que este verano volveremos tanto a la RPA como a la Cadena SER con nuevas colaboraciones y nuevas historias que compartir.
Y mientras tanto, seguiremos también por aquí, en las newsletters, en las rutas de arte en el Centro Niemeyer y en las actividades que todavía quedan antes de la pausa de verano.
Además, en las newsletters de julio compartiré también los programas del verano pasado para quienes no pudisteis escucharlos o para quienes queráis redescubrir esas historias y esos cuadros con calma.








