Se nos termina el año, y yo tampoco entiendo cómo ha pasado tan rápido.
Diciembre siempre activa el modo melancólico y nos invita a hacer balance, pero eso no es un invento reciente. El arte, que lleva siglos obsesionado con el paso del tiempo, está lleno de símbolos que lo recuerdan: relojes de arena, flores marchitas, frutas picadas (incluso alguna que otra mosca), velas que se consumen… Imágenes que nos hablan de que todo cambia, todo avanza y cada final deja sitio a un principio nuevo.
Por eso este mes te propongo un pequeño ejercicio: mirar el año que termina como mirarías un cuadro. Fijarte en los detalles, en lo que pasó desapercibido, en lo que te hizo avanzar. El arte sirve para eso: para ayudarte a encontrar tu propio relato mientras te empapas de la mirada ajena.
Y hablando de relatos, diciembre viene cargado.
Este martes 2 volveremos a Mieres con Malas Mujeres, una conferencia sobre mujeres que se salieron de la norma. El martes 16 tendremos un Merendarte especial Navidad y, muy pronto, como cada año, los talleres de Navidad de Piedras Blancas.
Si estás pensando en regalar cultura estas fiestas, recuerda que nuestros cursos online también pueden regalarse. Un paseo por el arte es perfecto para empezar el año con un recorrido completo por la historia del arte.
Hace unos meses lo contaba en una entrevista con Canal Prestoso, donde hablábamos de cómo miramos el arte desde Cuéntame un cuadro. Te la dejo aquí por si quieres verla.








